3.
EL IMPACTO AMBIENTAL.
3.1. ¿Recuerdas
qué imágenes se dedican en cada uno de los dos documentales anteriores a
explicar cómo se eliminan los residuos inservibles? Explícalas.
En el vídeo de la obtención de leche desnatada se menciona
que la nata que es separada de la leche acaba siendo usada para la fabricación
de otros alimentos, que pueden ser la mantequilla o la nata montada. Sin
embargo, en el que se nos muestra la fabricación de furgonetas, no llega a
mencionarse el destino de las piezas defectuosas o que no llegan a ser usadas.
3.2. ¿Sabes si estas industrias planean el
destino final de los bienes que producen cuando estos han dejado de ser útiles?
En ninguno de los dos vídeos se habla de esto, por lo que no
sabemos con exactitud si se planea con anterioridad el destino final de los
productos. Aunque algo obvio, es que ambas industrias deben imaginarse donde
irán a parar los bienes producidos una vez dejen de servir. Por ejemplo, la
industria de la leche debería imaginar que el envase de su producto acabará
siendo reciclado, y en la industria de las furgonetas, han de imaginarse que
una vez ya no funcione el vehículo, terminará por llevarse al desguace.
3.3. Haz un
breve resumen del contenido del vídeo y explica qué haces tú para reducir tu
impacto ambiental en el planeta. Explica también qué crees que deberías hacer,
aunque de momento no lo haces.
Nosotros, los seres humanos somos los principales
responsables de la contaminación en nuestro planeta, y esto se debe a la enorme
cantidad de residuos que consume durante el transcurso de toda su vida.
Una persona vive de media 78 años y medio, y durante este
tiempo consume una cantidad de 21 ovejas, 15 cerdos, 1200 pollos, 4 vacas,
13.345 huevos, 4283 barras de pan
Durante los 2 primeros años de vida de un niño en un país
desarrollado hace uso de aproximadamente 3800 pañales; consumir esta cantidad
de pañales implica que ese niño ya ha producido más dióxido de carbono que una
persona de un país subdesarrollado en toda su vida.
La mayoría de los alimentos que comemos vienen envasados.
Todos los envases que tiramos al vertedero equivalen a 8,5 toneladas solo en
envases de comida, unas 40 toneladas si también contamos bienes de consumo u
otros productos.
Todo lo que comemos ha de ser expulsado de nuestro cuerpo, y
por eso producimos un poco menos de 3.000kg de heces en toda nuestra vida. Esto
conlleva a que para limpiarla usaremos 4.239 rollos de papel de baño.
Gracias a las aguas residuales, las civilizaciones no son
una trampa de enfermedades, puesto que las tuberías de aguas residuales reciben
155 litros de agua al día para
limpiarlas en depuradoras.
Para vivir antes no se necesitaban grandes cosas, pero ahora
necesitamos bienes de consumo. Usamos cerca de 3,5 lavadoras, 4,8 televisores o
15 ordenadores, y todo acaba en el vertedero, de manera que tiramos más
residuos de los que ya producíamos.
También acabamos teniendo una media de 8 coches por persona,
y con todos estos medios de transporte conduciremos 728.489km en total.
En toda nuestra vida visitamos de media unas 314 veces al
médico, lo que en muchas ocasiones, finaliza con una receta. A la edad de 60
años ya nos acercamos al número de pastillas que se toman en una vida, y este
equivale a la alta cantidad de 30.000.
En mi opinión, hay una larga cantidad de cosas que podemos
realizar para ralentizar la destrucción de nuestro planeta, y aunque todos
somos conscientes de ello, no muchos nos molestamos en hacer nada para cambiar
todos los números anteriormente mencionados.
Empezando conmigo podría comenzar por reciclar, puesto que
en mi casa, todo se separa en dos mismos grupos: sobras y residuos no aptos
para el consumo de los seres vivos.
También podría dejar de sentir tanta necesidad por los
objetos materiales y conformarme con lo necesario para vivir, ya que esto
conlleva a un alto consumo de energía por todo lo que personas como yo,
queremos adquirir.
Un tercer acto que podría llevar a cabo, y sin embargo, no
hago, es por ejemplo reducir el uso de productos que contaminan la atmósfera,
ya que todos hacemos uso de desodorantes, insecticidas, y algún que otro
producto más que en exceso puede ser dañino.
Y a estas tres cosas le siguen un largo etcétera, pero, por
mucho que podamos escribir, probablemente sea muy poco lo que acabamos
realizando por salvar el planeta que habitamos, y que en realidad, es lo más
valioso que tenemos, y lo que menos cuidamos.
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